RICHARD AVEDON (USA, 1923)
Realizó estudios de filosofía en la Universidad de Columbia, NY, antes de consagrarse a la fotografía en calidad de autodidacta.
En 1944 conoció a Alexey Brodovitch, director artístico de Harper’s Bazaar, con el cual trabajó muchos años.
En 1959 la aparición de su libro “Observaciones”, tuvo una gran repercusión. La obra contenía principalmente retratos de personalidades y algunas fotos de moda. La total ausencia de miramientos en los retratos que, sobre fondo blanco, hacía afluir a la superficie la intimidad de los seres humanos, llamó por primera vez la atención del público y los artistas.
Sus fotografías de moda, en las cuales transcribía su visión personal de un mundo de imágenes vitales, muy próximos a la vida, le valió una extensa publicidad. En efecto, Avedon rompía con la fotografía de estudio, llevando a sus modelos hacia las calles; la foto “Dovima con elefantes” es una de sus más célebres y marcó el comienzo de una nueva era en la puesta en escena fotográfica.
La fotografía de moda de Avedon, que se fué reduciendo cada vez más con el paso de los años y que hacia 1970 se aproximaba a sus retratos fotográficos, se convirtió en una ineludible referencia para toda una generación de fotógrafos.
MANUEL ALVAREZ BRAVO (México, 1902-2002)
Fotógrafo mexicano cuyos trabajos destacan por la belleza y la sencillez característica de la fotografía en blanco y negro, al tiempo que transportan al espectador al mundo de lo simbólico.
Álvarez Bravo comenzó su carrera en los años veinte. La fuerza, la clase y el extraño atractivo de sus fotos han influido desde siempre en otros artistas. Hasta su exposición de 1971 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), Álvarez Bravo no fue conocido por el gran público. La calidad de sus obras, fácilmente identificable, obtuvo un reconocimiento general reflejado en el aumento de sus admiradores.
Álvarez Bravo retrató a los pintores muralistas Diego Rivera y José Orozco. En 1930 trabajó como fotógrafo de la película Que Viva México, de Serguéi Eisenstein. Desde 1930 trabajó como fotógrafo independiente y profesor de fotografía en su propio estudio.
La obra de Álvarez Bravo ha sido exhibida en más de 40 exposiciones, tanto individuales como colectivas, y se encuentra en las colecciones de los más importantes museos, como el George Eastman House, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) y el Pasadena Art Museum. En 1974 le concedieron el Sourasky Art Price y en 1975 el Premio Nacional de Arte (México); además, es miembro honorario de la Academia de Artes de México.
HENRI CARTIER-BRESSON (Francia, 1908-2004)
Henri Cartier-Bresson nació en Francia en 1908. En 1940 fue capturado y hecho prisionero en Alemania durante tres años hasta que logró escapar y huir a Francia.
Padre del fotorreportaje y cofundador de la agencia Mágnum Photos, poseía una capacidad única para capturar el momento efímero en que la importancia del tema se da a conocer en la forma, el contenido y la expresión. Lo llamó el momento decisivo.
Respecto a su técnica jamás recorta los negativos, se positivan completos, sin encuadrar ni cortar nada. Realizó fotografías en prácticamente todo el mundo y fue el primer fotógrafo en exhibir en el museo del Louvre, en París.
Durante los últimos años Herni Cartier-Bresson se ha dedicado a pintar y dibujar retratos y paisajes.
JULIA MARGARET CAMERON (India, 1815-1878)
Esta pionera de la fotografía, nació en Calcuta en 1815, Su técnica se basa en la iluminación natural y el trabajo sin retoques.
Al cumplir 48 años, una de sus hermanas le regala una cámara y a partir de ese momento se dedica con obsesión a la fotografía.
Educada en Francia e Inglaterra, hija de Sir James Pattle, casa con Charles Hay Cameron y viven en Sri Lanka hasta 1848 cuando viajan a Inglaterra y se establecen definitivamente en la Isla de Wight, Se dedica especialmente al retrato: la familia, los amigos, los sirvientes, son sus modelos preferidos, con especial pasión por los personajes de su época con los que se relaciona activamente: escritores, científicos, políticos.
En 1875 vuelve a Sri Lanka donde realiza algunas fotografías de paisajes del lugar, muriendo en 1878.
Sus fotografías pasaron mucho tiempo en el olvido hasta que fueron recuperadas por Alfred Stieglitz. Se nota en todas ellas una profunda influencia de la pintura prerafaelista, especialmente en sus obras religiosas, poétícas o mitológicas.
Webs de interés:
http://www.masters-of-photography.com/C/cameron/cameron.html
ROBERT DOISNEAU (Francia, 1912-1994)
Nació en 1912 en Francia. A fines de 1929 se dedicó a la fotografía en calidad de autodidacta.
Su carrera como fotógrafo profesional comenzó en 1934 como fotógrafo publicitario e industrial; luego sirvió en el ejército Francés hasta 1940 y trabajó para la resistencia hasta el final de la guerra.
En 1949 firmó un contrato para la revista VOGUE para la que trabajó hasta 1952 como fotógrafo permanente y más tarde como colaborador independiente. A través de VOGUE el fotógrafo penetró en los círculos de la alta sociedad, a los cuales no consideraba con mayor simpatía que el modesto hombre de la calle.
Tampoco ingresó en la historia de la fotografía como fotógrafo de moda. Doisnau debe mas bien su celebridad a la fotografía callejera. Sus numerosas instantáneas son documentos plenos de humor, pero no desprovistos de melancolía, sobre la vida en los suburbios de París. Así nacieron ciertas imágenes que se convirtieron en iconografías del modo de vida Francés. El ejemplo más famoso es el Beso ante el ayuntamiento, reproducido hoy en millones de ejemplares y que -como ninguna otra imágen- pasó a ser un símbolo de amor jóven y desbordante de alegría en la gran ciudad.
Web de interés:
http://www.masters-of-photography.com/D/doisneau/doisneau.html
ROBERT FRANK (Suiza, 1924)
Robert Frank está unido a la generación “beat”, pero aprendió fotografía en el estudio de Eidenbenz en Basilea y con Michael Wolgensinger en Zurich, durante 1943 y 1944 trabaja como reportero en la calle y se trasladó definitivamente a Nueva York en 1947 y comienza su relación con las revistas Fortune, Harper’s Bazaar o New York Times y realiza series fotográficas en Europa y Latinoamérica. También enlaza con la entonces naciente nueva camada de artistas como Evans, Ginsberg, Kerouac, con los que colabora a menudo con sus imágenes y en sus películas.
Robert Frank es un pionero en el cine independiente Norteamericano e inspirador de otros. Para Robert Frank, la fotografía es “un viaje solitario” y en su técnica fotográfica recoge aquello que está en el borde de la mirada, en los umbrales de lo no visto, cualquier incidente técnico es aprovechable.
En 1955 el fotógrafo suizo Robert Frank cruzó los Estados Unidos con su cámara. De aquel viaje nació “The Americans”, un libro prologado por el “maldito” Jack Kerouac y que estampó la iconografía “beat” de la nueva América. Frank tuvo un sonoro éxito con su libro aunque se ha mantenido como un genio de lo marginal y de la contracorriente.
En su autobiografía evoca este período de una forma lapidaria:
“1955. Atravieso los Estados Unidos. Durante un año. 500 rollos de película. Me acerco a las oficinas de correos, los Woolworths, las tiendas de 10 centavos, las estaciones de autobuses. Duermo en hoteles de tres al cuarto. Alrededor de las 7 de la mañana, me acerco al bar. Trabajo todo el tiempo. Hablo poco. Intento no ser visto. Un día en Arkansas me detiene la policía: “¿Qué hace usted ahí?” “Estoy becado por el Guggenheim…” “¿Qué es el Guggenheim?” … “Pasé tres días en la cárcel. Angustia.”
Webs de interés:
http://shs.westport.k12.ct.us/jwb/Collab/CivRts/FrankPics.htm http://www.yale.edu/amstud/r66/fr1.html
JOSEF KOUDELKA (Checoslovaquia, 1938)
Nace en Moravia en 1938 y comienza a fotografiar siendo aún muy joven. Trabaja como ingeniero aeronáutico y viaja mucho a Eslovaquia y Rumania, fotografiando la vida de los zíngaros, las fiestas religiosas y los espectáculos teatrales de vanguardia.
En 1967, tras recibir el Premio de la Asociación de Artistas Checoslovacos por la calidad innovadora de sus fotografías de teatro, se dedica exclusivamente a la fotografía, trasladándose nuevamente a Rumania, en busca de “su mundo” de zíngaros.
Viaja a Praga el día antes de la invasión de las fuerzas armadas del Pacto de Varsovia y fotografía todo aquello que ocurre por las calles de la capital. Un año después estas imágenes llegarán a Estados Unidos, donde Elliot Erwitt, presidente de Magnum, las distribuye entre las mejores revistas internacionales.
Koudelka recibe asilo político en Inglaterra y en 1971 entra a formar parte de Magnum. En 1975 se presenta su obra en el MOMA y tres años después recibe el Premio Nadar por su obra “Gitans”.
En 1987 recibe el Grand Prix National de la Photographie. Con su obra “Exils” gana el ICP Award como mejor libro fotográfico (1989). Ha obtenido, entre otros reconocimientos, el Premio Hugo Erfurth (1989), el Gran Premio Internacional Henri Cartier-Bresson (1991) y el Premio de Fotografía de la Fundación Erna e Victor Hasselblad(1992)
Webs de interés:
http://www.magnumphotos.com/Koudelka.html
http://www.masters-of-photography.com/K/koudelka/koudelka.html
JAQUES HENRI LARTIGUE (Francia, 1894-1986)
“La gente dice: no creo lo que ven mis ojos; por mi parte, yo les creo siempre, a mis ojos: Sólo que hay algunos días en que me asombran demasiado”.
El fotógrafo Francés tenía 15 años cuando hizo esa contestación. A los seis años, cuando fue iniciado en la fotografía por su padre, un fotógrafo aficionado, Lartigue ya había tomado sus primeras fotos. Dos años más tarde le regalaron su primera cámara, con la que se puso a fotografiar todo aquello que lo divertía.
Cuando su familia se estableció en París en 1911, Lartigue descubrió en el Bois de Bologne parisino el excéntrico mundo de la moda. Las cortesanas, las mujeres de mundo y las actrices que allí veía pasaron a ser su tema predilecto.
En 1915, decidió dedicarse a la pintura, lo que de ninguna manera menoscabó su entusiasmo por la fotografía. Su trabajo fotográfico evolucionaba cada vez más hacia el documental de la vida social y cultural, ya sea de la “Belle Epoque” o de los años ochenta, pasando por el Art Déco.
En 1963, el Museum of modern art de New York le consagró una gran exposición individual, así, su actividad fotográfica tuvo también un reconocimiento internacional.
Webs de interés:
http://www.lartigue.org/
http://www.masters-of-photography.com/L/lartigue/lartigue.html
MAN RAY (USA, 1890-1976)
Su verdadero nombre era Emmanuel Radnitzky. De familia judía, su padre era original de Kiev, Ucrania y su madre de Minsk, Bielorrusia. Nació en 1890 en Filadelfia, Estados Unidos.
En 1915 hizo el primer one-man-show, que difundió rápidamente su nombre por América, como uno de los primeros pintores abstractos. En 1917 fundó ,junto con Marcel – Duchamp y Francis Picabia, el grupo dada de Nueva York. Fue en 1920 cuando comenzó a ocuparse seriamente de la fotografía, reproduciendo sus propios cuadros (pintados).
En 1921 se trasladó a París, para estudiar en la Académie des Beaux Arts. Allí trabó amistad con los dadaístas y surrealistas.
Llamó la atención con sus primeras fotos abstractas, a las que llamó rayogramas. Erróneamente se consideró inventor de la técnica aplicada para ello, que ya la habían practicado otros artistas anteriormente, entre otros Talbot (hacia 1840) y – Schad (1918). Publicó 12 de sus rayogramas bajo el título “Champs delicieux”.
En los años siguientes trabajó alternativamente como pintor, fotógrafo (retratos) y cineasta.
Webs de interés:
http://www.manraytrust.com/
http://mujweb.atlas.cz/www/man-ray/
ROBERT MAPPLETHORPE (USA, 1946-1989)
Al principio quería ser músico pero luego decidió realizar estudios de pintura en el instituto Pratt de Brooklin.
En 1968 conoció a la cantante Patti Smith, con la cual se instaló en 1970 en el hoy mítico hotel Chelsea de Manhattan.
Mapplethorpe, en un principio, se contentaba con realizar collages con material fotográfico encontrado, pero en 1972 comenzó a tomar fotografías con la cámara Polaroid.
Tenía una marcada predilección por los temas clásicos, a los cuales aportaba el mismo rigor, a nivel de la composición y la misma extraordinaria definición. Pero el artista originó sonados escándalos, sobre todo por sus fotografías de desnudo, en las que tematizaba el erotismo y la homosexualidad con una dureza rayana a la arrogancia.
La libertad con que abordaba particularmente el sexo masculino y manifestaba al mismo tiempo sus inclinaciones homosexuales, llega a provocar la incautación de sus fotografías en oportunidad de una de sus exposiciones.
Webs de interés:
http://www.mapplethorpe.org/
http://www.masters-of-photography.com/M/mapplethorpe/mapplethorpe.html
http://mapplethorpe.hit.bg/
NADAR (Francia, 1820-1910)
Nadar (en realidad Gaspard Felix Tournachon ) estudió medicina en Lyon y a continuación (1842) se trasladó a París y trabajó corno periodista y caricaturista.
Comenzó a fotografiar en 1849 y abrió en 1853 un estudio fotográfico, que se convirtió en punto de reunión de la élite artística de París.
Sus retratos, a diferencia del estilo estático habitual de entonces, son de una naturalidad sorprendente.
En 1858 hizo las primeras fotografías aéreas de París desde un globo y de 1860 a 1861 fotos de la canalización y las catacumbas de París, para lo que empleó iluminación de magnesio.
En su estudio tuvo lugar en 1874 la primera exposición de los impresionistas. En 1891 fundó la revista “Paris Photograph”.
Aparte de como fotógrafo, fue conocido como autor de ensayos y novelas satíricas.
Web de interés:
http://www.masters-of-photography.com/N/nadar/nadar.html
IRVING PENN (USA, 1917)
Después de sus estudios de diseño con Alexis Brodovich, Irving Penn trabajó como artista gráfico en la Philadelphia Museum School of Industrial Art.
En 1938 se trasladó a NY, para instalarse por cuenta propia. Su primera portada para “Vogue” , una naturaleza muerta, apareció en 1943. Desde ese año, sus fotografías fueron publicadas regularmente en “vogue” y otras revistas.
A partir de 1951, realizó fotos por encargos provenientes de todo el mundo. Tal como Richard Avedon, Penn se hizó célebre especialmente por sus trabajos en fotografía de moda. Pero al contrario de su gran rival, Penn nunca se interesó por la fotografía de exteriores, ni tampoco por las escenas callejeras o de café.
Permaneció fiel durante toda su vida a las tomas en estudio y bajo determinadas condiciones de iluminación, de manera que los conocedores pueden distinguir las fotografías tomadas en París, por ejemplo, de aquellas realizadas en NY sobre los mismos temas. Pese a esas diferencias fundamentales a nivel de la concepción, el interés que siente por el ser humano también ocupa una posición central en la obra de Penn. La personalidad de la modelo tiene lugar importante en su fotografía de moda, y a menudo, las imágenes están muy próximas del retrato. Sus series- como la que realizó en 1949 para “Vogue”, que le encargó caracterizar en cinco imágenes la moda de la primera mitad del siglo XX- parecen enfocadas individualmente a la personalidad de la modelo.
Más tarde, la relajación de las poses y las vestimentas en las fotografías de los años cincuenta casi hacen olvidar que se trata de fotografías de moda, si no fuera por la reiterada acentuación de la tonalidad del segundo plano.
La significación de ese segundo plano sólo se comprende realmente en toda su extensión si consideramos que todas sus imágenes- ya sean retratos, series sobre los pequeños oficios y los artesanos de Inglaterra y francia, o fotografías de la gente de Marruecos, Benin o Nueba Guinea- tienen el mismo fondo. En realidad, ese fondo es el escenario en el que Penn hace evolucionar a sus modelos. ya se trate de moda o retratos, el artista extrae la persona de su propio contexto social, con el fin de aislarla y llamar así mas intensamente la atención sobre lo que ella es realmente.
El empleo de ese fondo, que permanece invariable, produce en realidad dos efectos: por una parte valoriza al individuo, extrayéndolo del anonimato; pero a la otra, sirve para realzar la vestimenta. Cada prenda de vestir, a partir del momento en que está presente sobre su escenario particular, se convierte para Penn en un objeto de moda. Esa idea se justifica desde el punto de vista de la historia de la civilización, aunque durante los siglos pasados el estilo de la vestimenta no cambiaba tan rapidamente como lo hace en nuestros días.
Para Penn, como para otros grandes fotógrafos de nuestro tiempo, los propios intereses fotográficos y la fotografía de encargo acaban siendo la misma cosa. Son expresión de una visión del mundo, de un especial interés por el medio fotográfico, que ofrece la posibilidad de aproximarse de una forma muy particular a sus semejantes y al medio circundante, para interpretarlos finalmente de una manera inconfundible.
Web de interés:
http://www.faheykleingallery.com/featured_artists/penn/penn_frames.htm
SEBASTIAO SALGADO (Brasil, 1944)
Nació en 1944, en el estado de Minas Gerais, Brasil. En 1968, obtuvo la maestría en Economía en las Universidades de San Pablo y Venderbit (EE UU). De 1969 a 1971, frecuentó, en París, la Escuela Nacional de Estadística Económica. Obtuvo en 1971 el título de doctor. La fotografía surgió cuando, desde 1971 a 1973, trabajó en Africa para la Organización Internacional del Café. Renunció, regresó a Paris y comenzó a trabajar como fotógrafo.
Sus primeros trabajos registraron la sequía en el Sahel, África, y trabajadores inmigrantes en Europa. De 1977 a 1983, viajó varias veces a América Latina.
El resultado del trabajo fue publicado en el libro “Otras Américas”.
En 1979, entró en Magnum, agencia que reúne grandes nombres de la fotografía mundial. En 1986, Salgado dio inicio al proyecto sobre la desaparición del trabajo manual, concretado en 1993 en la exposición y en el álbum “Trabajadores”.
Ganó premios como el Eugene Smith de Foto Humanista en 1982, el Kodak en 1984, el Oscar Barnack en 1985, el Rey de España en 1988 y el World Press de Periodismo.
Webs de interés:
http://www.terra.com.br/sebastiaosalgado/
http://www.masters-of-photography.com/S/salgado/salgado.html
http://www.kodak.com/global/en/professional/features/legendsV3Q5/…
AUGUST SANDER (Alemania, 1876-1964)
Durante su larga vida, este fotógrafo alemán, creó una impresionante colección de retratos del pueblo alemán. Comenzó su trabajo a principio de 1890 realizando fotografías de jóvenes alemanes que querían dejar a sus familias un recuerdo antes de inmigrar a los Estados Unido.
Abrió un estudio de retratos en Linz en 1904, pero la mayor parte de sus retratos los hacía en las casas y lugares de trabajo de los retratados.
Comenzó su gran proyecto en 1910 “Hombres del Siglo XX” con el que produjo una imagen objetiva y realista de las clases y modelos de la mayor parte de la sociedad alemana.
Fotografió a granjeros, artistas, técnicos, políticos, aristócratas y familias de todas las clases, el trabajo final recoge un impresionante retrato colectivo de la sociedad alemana anterior a la II Guerra Mundial y refleja la visión idealista del orden social existente.
Mas adelante, durante el levantamiento del Tercer Reich, Sander fue foco de persecuciones, principalmente por la “incomoda” realidad que la ideología nazi veía en las imágenes de Sander donde se mostraba un pueblo alemán variado y cosmopolita, y con no demasiados ejemplos de lo que ellos deseaban ver.
Se mudó temporalmente a la relativa calma del campo, dejando atrás mas de 30.000 negativos de cristal que más tarde fueron destrozados por el fuego en 1946. Logró salvar unos 10.000 negativos, pero a partir de entonces se dedicó a la fotografía de paisajes.
Web de interés: http://www.masters-of-photography.com/S/sander/sander.html
CHEMA MADOZ
José María Rodríguez Madoz nace en Madrid en 1958.
Entre los años 1980 y 1983 cursa Historia de Arte en la Universidad Complutense de Madrid que simultanea con los estudios de fotografía en el Centro de Enseñanza de la Imagen.
La Real Sociedad Fotográfica de Madrid expone la primera muestra individual del autor. En el año 1985.
En 1988 la Sala Minerva del Círculo de Bellas Artes (Madrid) inaugura su programación de fotografía con una exposición de sus trabajos.
Dos años después, en 1990, comienza a desarrollar el concepto de objetos, tema constante en su fotografía hasta la fecha.
En 1991 el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía muestra la exposición “Cuatro direcciones: fotografía contemporánea española” que itinerará por varios países. Algunas fotografías de Madoz forman parte de esta exposición.
Ese mismo año recibe el Premio Kodak.
En 1993 recibe la Bolsa de Creación Artística de la Fundación Cultural Banesto.
La Editorial Art-Plus de Madrid edita en 1995 su primera monografía: el libro “Chema Madoz (1985 – 1995)”.
Tres años más tarde es la Editorial Mestizo, A. C., de Murcia quien le publica un tomo al artista. El libro se titula “Mixtos – Chema Madoz”.
En 1999 el Centro Galego de Arte Contemporánea de Santiago de Compostela muestra la exposición individual de trabajos realizados entre 1996 y 1997. A finales de ese año, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía le dedica la exposición individual “Objetos 1990 – 1999″, que se configura como la primera muestra retrospectiva que este museo dedica a un fotógrafo español en vida.
En el 2000 el fotógrafo madrileño recibe el Premio Nacional de Fotografía de España. Ese mismo año la Bienal de Houston Fotofest le reconoce como “Autor Destacado”. Su obra sobrepasa nuestras fronteras llegando no sólo a la ciudad norteamericana sino también hasta el Chateau d´Eau de Toulouse (Francia).
Cecil Beaton
Cecil Beaton nació en Londres en 1904. Debido a sus grandes dotes conquista la fama a nivel mundial, como Fotógrafo y diseñador británico.
En 1915 le regalan su primera cámara fotográfica una Kodak 3A de fuelle. Fue guiado por Alice Collard quien le enseñó las técnicas del revelado y fijado.
En 1924 se introdujo en el mundo de Vogue con un retrato retocado de su amigo George Rylands. Durante varios años después, reúne material suficiente y abre una exposición en el West End, en 1926 empieza a dedicarse exclusivamente a la fotografía.
Coco Chanel, por Cecil Beaton
En 1929 se queda en New York, trabajando desde el estudio para la firma Vogue.
Hacia 1930 regresa con un gran triunfo a Londres donde escribe su primer libro “El libro de la belleza”. Viaja hasta Hollywood donde gracias a su ingenio y aprovechando la deslumbrante luz de California y sus pintorescos claroscuros realiza una serie de retratos a grandes personajes, tales como; Gary Cooper, Johnny Weissmuller, Dolores del Rió.
Desde sus viajes por Rusia, África, España y México, retrata a Henry Ford, Salvador Dalí y su esposa Gala, Picasso, Rolling Stones, entre otros.
Murió el 18 de enero de 1980.
Bill Brandt, fotógrafo de desnudos
Nació en 1904 en Hamburgo. Se interesa por la fotografía a partir de los 20 años, cuando todavía residía en Viena. Este gran maestro de la fotografía, optó por resaltar valores como la poesía, la justicia y el amor.
En 1929 se muda a París donde trabajará como asistente de Man Ray, para trasladarse dos años después a Londres. Allí empieza su carrera como fotógrafo independiente. Durante este tiempo Brandt hace fotografías de grandes ciudades inglesas, en un momento en el que se apresura una crisis económica.
En 1944 adquiere una cámara de placa con un gran angular.
Lo relevante de sus paisajes es la preferencia por determinados tipos de luz que estimula la total y absoluta libertad mental. El poeta Aland Ross escribió sobre esta forma característica de los retratos de Brandt, el cual exploró libremente las posibilidades del medio fotográfico sin ligarse a ninguna doctrina.
Hacia los años 50, empieza a positivar sus imágenes en papel contrastado y duro llegando a solidificar los negros proporcionando relieve a altas luces.
A la edad de 40 años Brandt pasa por un tipo de fotografía arquitectónica y social, al retrato. En este momento es cuando tras su experimentación se inicia en la fotografía de desnudos y perspectivas deformadas
Desnudos, Campden Hill, London, 1949
Un fotógrafo debe poseer y conservar las facultades receptivas de un niño que mira el mundo por primera vez (Bill Brandt).
Bill Brandt falleció el 20 de Diciembre del 1983.
Bereneci Abbott, fotógrafa documentalista
Berenice Abbott nació un 17 de Julio de 1898 en Springfield, Ohio. Fotógrafa estadounidense famosa por su magnífica serie documental sobre la ciudad de Nueva York, así como por su trabajo innovador en el campo de la física.
Estudió escultura en Nueva York y París. A partir de los años veinte se dedicó a la fotografía, debido a la influencia del surrealista estadounidense Man Ray. A través de él conoció al fotógrafo Eugène Atget, con el que trabajó intensamente.
Regresó a su país en 1929 y casi reprodujo fielmente las formas de hacer de Atget en Paris en la ciudad de Nueva York, completando en 1939 el estupendo trabajo titulado “Changing New York”.
De los 40 a los 60 años se dedica a la publicación de libros y al estudio fotográfico sobre diferentes y diversos fenómenos físicos.
Impartió clases mientras se dedicaba a finalizar otro de sus trabajos denominado “Ciencia” y “Escenas Americanas”.
El último trabajo de fotografía que realizó Abbott, fue sobre una ruta que iba desde Maine (dónde más tarde se establecería) hasta Florida.
Berenice Fallece en 1991.
MARTÍN CHAMBI
La imagen elusiva de Martín Chambi
Hay una obra de Chambi y también hay muchas obras de Chambi. Hay un Chambi y también muchos Chambis. Podría partir de la complejidad de la situación histórico-social que encuadra la vida y obra de Chambi para encontrar un respaldo simple a estos enunciados aparentemente oscuros. Pero no, prefiero intentar el trazo de una imagen que espero de alguna manera oblicua haga más transparente el entendimiento, o al menos sirva de acicate para la mejor interpretación y el estudio de este notable fotógrafo peruano.
Chambi tuvo suerte, mucha suerte. Chambi nació a fines del siglo XIX en una alejada aldea surandina en el seno de una comunidad campesina de tradiciones indígenas quechua. El proceso de ascensión social que vivió Chambi fue extraordinario para su época. Si cuando planeaba emigrar a la ciudad de Arequipa a los catorce años alguien hubiera escuchado su proyecto de vida, más bien virtual porque lo más probable es que nunca haya pensado demasiado en hacer lo que hizo, hubiera dicho que estaba condenado al fracaso. Cierto es que hoy en día el Perú tiene singularmente un presidente de un origen similar al de Chambi, pero Alejandro Toledo nació más de medio siglo después. Toledo es un caso de excepción e incluso también de él se decía que fracasaría. Chambi no llegó tan lejos como Toledo, pero nadie puede dudar de que tuvo éxito en su carrera, relativamente mucho éxito.
En Chambi se dio la concurrencia afortunada de varias circunstancias históricas, siendo las principales, -sin entrar en detalle-, la llegada tardía de la revolución industrial a los Andes, con toda la secuela de encuentros de la modernidad con la tradición; el relativo auge económico local, motivado principalmente por el aumento del comercio, las mejoras de la comunicación y los servicios, y el consiguiente interés turístico creciente por el Cuzco; y la emergencia de programas sociales y políticos pro-indígenas surgidos desde los centros urbanos con su importante correlato de movimientos artístico-literarios que se permeaban en el quehacer cultural. Mientras que Chambi se aprovechó con resolución, sagacidad y talento de la situación en que se encontraba, ésta es totalmente irrepetible. Es más, Chambi fue un caso aislado. La posibilidad que tuvo de realizar su obra tal como la hizo fue tan excepcional como su ascenso social.
Lo cual no quiere decir en absoluto que Chambi fuera el único fotógrafo en el Cuzco de aquel entonces, es más, parece que la efervescencia social, económica y cultural de aquellos días propició en el Cuzco el clima necesario para que una ola de fotógrafos desarrollaran obras peculiares conjuntamente a Chambi. Éstos alguna vez han sido reunidos bajo el título especulativo de Escuela de Fotografía Cuzqueña, aunque nunca llegaron a consolidarse como un movimiento unitario y más bien vivían dentro de ambientes sociales diferentes, con especialidades y clientelas distintas, a pesar de que algunos guardaran ciertas relaciones profesionales entre sí. Chambi sin duda se alimentó del mismo caldo de cultivo pero hasta el momento es el único que remonta de ese modo la escala social y también, un tanto injustamente, el único cuya obra ha sido ampliamente reconocida.
La fotografía en el Cuzco de las primeras décadas del siglo XX fue un signo más de la pujante modernidad que empapaba la sociedad, conjuntamente con el ferrocarril, la motocicleta, el automóvil y el aeroplano, cuya llegada ha sido fielmente documentada por Chambi. La fotografía en ese nuevo ambiente fue a su vez huella y marca, fue medio de registro y medio de darle forma a la imaginación, de uno mismo, de los demás, y también del ambiente en que se operaba. De hecho hubo un significativo encuentro de las formas de imaginación tradicionales, no sólo las reinantes en el medio burgués que apoyaba a Chambi, sino también de las formas de los grupos menos favorecidos, los mestizos, los indígenas. Y todas estas imaginaciones a su vez se encontraron con las ventajas, limitaciones y demandas de la modernidad. Por sus características particulares, el fenómeno fotográfico mismo fue un escenario que influyó tremendamente en las formas de imaginación y dejó impreso estos encuentros, todos los choques, tropezones y magulladuras. Chambi casi lo único que hace es responder con habilidad tanto al estímulo de la cultura reinante como a la de sus orígenes; se alimenta de cultura para retroalimetar a su vez la cultura.
He dicho antes que había muchas obras de Chambi. Una división coherente de la obra de Chambi ha sido entre obra comercial, -la que hacía para vivir-, y obra personal, -la que hacía sin ánimo de lucro-. A la primera correspondería su trabajo en estudio, cuantitativamente el mayor, que son básicamente retratos; también se incluirían aquí sus retratos por encargo fuera de estudio y en exteriores, y sus grandes retratos grupales. A la segunda se le ha adscrito principalmente su trabajo de registro antropológico, básicamente retratos de la etnia andina y registro de tradiciones locales; también dentro de esta veta estarían sus numerosas vistas urbanas del Cuzco y sus vistas de restos arqueológicos. Esta parte de su obra a pesar de ser cuantitativamente menor se distingue por haber sido realizada con notable persistencia y continuidad. Si bien más difíciles de ubicar, el registro de eventos de corte histórico, como el de los signos de advenimiento de la modernidad, y también los paisajes de corte pictorialista que presentaba en sus exposiciones en vida, estarían en un plano intermedio entre ambas categorías.
Sin embargo, estudios recientes dejan esta división en un piso menos estable de lo que antes parecía. Se ha comprobado por ejemplo que Chambi utilizaba su trabajo de corte antropológico para publicarse en la emergente prensa gráfica de Lima, que de sus registros arqueológicos hacía ediciones que él mismo vendía, que sus necesidades de sobrevivencia motivarían la mayor parte de su obra, y que a veces sus imágenes eran menos espontáneas de lo que inicialmente se pensaba. Sin entrar a fondo en estos temas quisiera hacer notar que aquí también hay un encuentro entre intenciones, usos, interpretaciones y valores circunscritos a la obra de Chambi.
Mientras que el éxito que tuvo Chambi en la realización de su obra es indudable, el futuro de su obra no ha tenido tanta suerte como él. Desde su redescubrimiento a fines de los años 1970 la recepción de su obra ha sido muy desigual, frecuentemente incomprendida y hasta desvirtuada. Y quizá esto en parte se deba a la densidad de su obra, en la cual se puede encontrar casi cualquier punto de apoyo para todo tipo de presentación, y a la calidad de su obra, sobre la que se amparan indistintamente dando pie también a casi todo tipo de encuentros o desencuentros.
Chambi ha sido fotógrafo de blancos que codiciaban sus imágenes, pero también ha sido fotógrafo de indios y de mestizos. Chambi puede ser tomado como un fotógrafo documental al pie de la letra, pero también puede acercársele a cierto formalismo entre las sempiternas disquisiciones del arte entre forma y contenido, y sin duda es fácil verlo como llano producto artístico sin más consideración, a la manera que también el pictorialismo hizo de él en su época. Todos los datos e ideas en que se encuadra su obra pueden ser equivocados o no, en fin, los estudios confiables sobre su vida y obra son pocos, tienen sus limitaciones, y por demás son poco conocidos. Así es que Chambi puede convertirse en emblema de luchas, -acaso ajenas-, paladín del arte, fiel de la balanza en el rescate de lo perdido por la historia indeseada, o conveniente cima fotográfica, escudo de la ineptitud o el abandono de los responsables de políticas culturales.
Luego de los años 1990 el idealismo, ya sea vano o cierto, parece haberse rezagado y Chambi ha entrado a una nueva etapa en que tiene que lidiar con la mecánica del consumismo pragmático en la cultura. La bonanza económica en los centros de occidente ha creado un público masivo con nuevas y mayores necesidades, también de cultura, y la manifestación cultural se ha vuelto un bien de consumo cuyo crecimiento se estimula a todo nivel. Y para esto la cultura es empaquetada hábilmente al gusto del consumidor con bastante actualidad y pertinencia. La cultura es asimilada por las instituciones cotidianas sin bulla, sin brillo, sin más. Recordemos la pobreza de la crítica motivada por la exposición de Chambi en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y la monografía publicada por Lunwerg. Ambos eventos apuntalan sucesivas presentaciones de Chambi a lo largo de la década y para bien o para mal determinan nuestra recepción de su obra. Es así que hay también un Chambi de mercadeo que probablemente condiga muchas de las intenciones de su autor en vida, pero también se contradiga con el abrumador potencial de su obra.
Y en este punto es que empiezo a trazar una imagen que pretende modestamente resumir estos encuentros múltiples, diversos, e impredecibles de Chambi y su obra con el mundo. Chambi es como un espejo giratorio de cara doble donde se contemplan simultáneamente a cada lado sujetos diferentes separados por el mismo espejo, que es también el vehículo que despide la imagen de cada cual, y que a vuelta de tuerca le trae el reverso del espejo, que por fuerza de la física ahora proyecta nuevamente su imagen, aunque es un reflejo en otro espejo, con apenas un resto imaginario de esa otredad opuesta que antes allí se contemplaba cuando era el reverso, percibiendo tan solo a lo lejos una inevitable cercanía con ese otro, el cual no hay que olvidar que se encuentra en el mismo trance. Nada se diluye, todo está allí en el mismo sitio con brutal desnudez, y sin embargo, pareciera que nada es exactamente lo que parece, hay siempre algo más. No hay ningún uno que pueda vivir sin el otro.
A ambos lados del espejo podemos colocar realidades diferentes en series inacabables. Ricos y pobres; blancos, indios y mestizos; tradición, renovación y modernidad; campo y ciudad: pasado y presente; fotografía artística y fotografía documental; forma y contenido; libertad y comercio; pero también lógica racional y lógica circular, los espejos, cruces y abalorios de los primeros conquistadores y los ídolos de oro por los cuales los canjeaban, 500 años de historia y la más deslumbrante actualidad.
Y ahora solo falta mencionar el último encuentro, el de las culturas tradicionales en la época de la globalización, cuyo icono mayor es la internet en la cual nos encontramos, donde Chambi empieza a tomar un papel tratando de definir los contenidos de su vida y obra a través de este nuevo medio y que Chambi parece resistir tan bien como ya resistió tantos embates de su destino.
A pesar de la incontestable persistencia de la memoria en los registros fotográficos, quisiera incomodar la percepción haciendo notar que Chambi no es sólo Chambi sino que también son sus intérpretes, los que lo vemos, recepcionamos y pensamos, aquella variopinta hurde de espectadores que a lo largo de la historia han ido dejando las más diversas huellas y que ahora representamos nosotros a un lado del espejo giratorio, solo que en vez de espejo esta vez tenemos nada más que algunas fotografías hechas por Chambi donde buscamos nuestra imagen extraviada en el tiempo, en esa otredad que se desvanece en su reverso.
Aun huyendo de la ideología y el panfletarismo es inútil soslayar el substrato de racismo y segregación, la desigualdad en la disposición de todo recurso y el desequilibrio en el poder en nuestras sociedades. Parafraseando al antropólogo brasileño Eduardo Viveiros de Castro refiriéndose a las etnias amazónicas, el destino de los indios es nuestro destino, porque mientras el mundo sea como es cada uno de nosotros será siempre el indio de otro. No es ni siquiera cuestión de raza o cultura.
Para terminar mientras que contemplamos algunas de las imágenes que nos legó Chambi quisiera lanzar al ruedo una última reflexión de tono admonitorio: no hay que pensar en la imagen o imágenes que conservamos de Martín Chambi sino más bien en la imagen que se nos escapa de Martín Chambi, hay un Chambi que se va en cada una de nuestras miradas.
Comentario: Jorge Heredia
Amsterdam, agosto de 2001
Véase del mismo autor:
Breve revisión histórica de los avatares de la obra del fotógrafo peruano Martín Chambi (1891-1973) y reseña de dos monografías recientes
Biografía de Martín Chambi:
Martín Chambi nace en una aldea del Departamento de Puno, Perú, en 1891.
Siendo muy joven se convierte en ayudante del fotógrafo de la empresa minera Santo Domingo en la que trabaja su padre. De esta manera tiene su primer contacto con la fotografía.
A partir de 1908 y durante nueve años es aprendiz en el estudio de Max T. Vargas en Arequipa.
En 1917 se independiza, estableciendo su primer estudio en Sicuani.
En 1920 se traslada definitivamente a Cuzco donde desarrolla todo su trabajo posterior.
A lo largo de su vida, Chambi realiza al menos diez exposiciones de cierta magnitud y varias otras menores.
Colabora habitualmente en publicaciones periódicas.
Por su casa pasan todos los intelectuales, pintores, poetas y periodistas que se asoman por Cuzco.
Su actividad como fotógrafo va decreciendo en la década de los cincuenta.
Muere en Cuzco en 1973.